SANTO DOMINGO. El nonato cine dominicano sigue su lento proceso de gestación en el 2009, después de un 2008 que tuvo la mayor cantidad de estrenos de la historia y una que otra guerrilla intestina de mal gusto, como la protagonizada por Etzel Báez y Alfonso Rodríguez.

La casi clandestina Las cenizas del diablo, de Javier Vargas; la complicada Enigma, de Robert Cornelio; la fatal El caballero de la medianoche, de Jimmy Sierra; Play Ball, de Alfonso Rodríguez; ¡De campamento!, de José García; el reportaje que no debió llamarse documental 60 millas al este, de Jorge Lendeborg; la anunciación de quienes de veraz harán cine en el país, que trajo Excesos, de José María Cabral; Ladrones a domicilio, de Ángel Muñiz, quizás la mejor de todas que no tuvo toda la suerte merecida; la también fatal Al fin y al cabo, de Alfonso Rodríguez y la exitosa Santi Cló, de Pinky Pintor, fueron las cintas que llegaron a la pantalla grande en el ya pasado año.

El 2009 abre con el próximo estreno de Cristiano de la secreta, de Archie López y Megadiva, de Giancarlo Beras. Ambas parece que lograrán atraer mucho público. Y entre las que se estrenarán a lo largo del año Trópico de sangre, de Juan Delancer; El hijo del carnicero, de Joshua Crook y El Manuscrito, de Alan Nadal, parecen tres posibilidades para que el niño acabe de nacer.

De Alfonso Quiñones